Nació de la inspiración y el trabajo del genial Luis. Poco a poco, el casco azul de Torino se fue transformando en un auto de carrera. Modeló con paciencia de orfebre los caños para transformarlos en la cuna autoportante del auto. Diseñó la pedalera colgante, trabajó afiebradamente en las suspensiones.
No se admitía horas de descanso. Quería presentarlo cuanto antes. Soldaba, diseñaba, armaba, desarmaba, medía, volvía a medir. El calibre no se le caía de las manos. Recurría a su larga experiencia en el automovilismo para solucionar los problemas que se le presentaban. Dejaba el torno por la soldadura eléctrica. Cambiaba la 9/16 estriada por el torquímetro. El Toro iba tomando forma. Faltaba muy poco para ponerlo en pista.
"Voy a volver a ganar", le aseguró al notable periodista Alfredo Parga, en el reencuentro del Póker de Ases. Aquel que formaban en la década del ´70 con Carlos Pairetti, Carlos Marincovich y Néstor García Veiga. Lo decía convencido. Seguro de su capacidad de trabajo. Con el mismo entusiasmo de sus juveniles 19 años, cuando asombró al mundo del Turismo Carretera con su incorregible flequillo y su singular desenfado para manejar.
El destino decidió otra cosa. Un vuelo que no llegó. Una partida anticipada y el Torino esperando...
EL DESAFIO
Una de las versiones 2001.
La familia Di Palma aceptó el reto: continuar la obra inconclusa. Patricio, consustanciado con la idea, tomó la responsabilidad de llevarla adelante. Tana, Andrea, José Luis y Marcos, colaboraron. El taller se llenó de ruidos, otra vez. La emoción se adueñó de todos cuando el Toro comenzó a bramar y marchó, por fin, a Nueve de Julio. El 29 de octubre de 2000, el autódromo se conmocionó. Todos quisieron estar con ellos. Hasta Luis, seguro... también estaba allí.
LA ATENCION ENTRE CARRERAS
El Torino llega de una competencia y luego de un prolijo lavado se instala en el taller de la familia Di Palma ubicado en las afueras de Arrecifes. El Don Roque Competición se encarga de sacar el motor que marcha hasta taller de Omar Wilke para realizarle el service correspondiente.
Allí se cambian los elementos del impulsor que se encuentren cerca del final de su vida útil. Luego se arma y se instala en el banco de pruebas. En el taller de Arrecifes se revisa la caja de velocidades, masas de ruedas, rótulas y diferencial. Todos los elementos se pasan por manaflux.
El pintor trabaja en la trompa del auto. Todas las carreras, aunque no se rompa, se tiene que pintar nuevamente. Las piedras del circuito mortifican la pintura. Además, se renuevan las calcomanias de las publicidades.
TORO NÚMEROS
El Toro impecable del 2002.
Patricio puso en pista el auto el 29 de octubre de 2000 en Nueve de Julio. Fue 39º en Clasificación y debió abandonar en carrera por problemas de motor. El primer podio llegó el 2 de septiembre de 2001 en el mismo escenario del debut. Fue 3º en la 11ª fecha del Campeonato de Turismo Carretera (terminó a 9s120 del ganador Diego Aventin). El primer triunfo en una serie fue el 11 de agosto de 2002 en el Autódromo Sudamericano de Olavarría. En la Final arribó 4º... muy cerca del podio.
La ansiada y esperada victoria tuvo lugar el 11 de mayo de 2003 en el trazado de Buenos Aires. El Pato fue 5º en la Clasificación General, se adueñó de la segunda serie y en la Final le ganó un emotivo duelo a Henry Martin. Fue la primera victoria de la marca tras 28 años sin festejar en lo más alto del podio.